
¿Qué hay detrás de esa tecnología perfecta que es un libro?
¿Por qué nos sigue atrayendo tanto que los nuevos dispositivos copian su formato? Dar vueltas las páginas, detenernos en los márgenes, subrayar una frase que nos ha sacudido.
¿Qué hay en los relatos que no podemos dejar de acudir a ellos?
Ese gesto repetido una y otra vez: inventar historias para decir –de otra manera– lo que pasa, lo que no pasa, lo que nos gustaría que pasara, lo que hubiéramos querido conjurar.
¿Qué es ese otro mundo que se abre cada vez que nos dejamos llevar por una historia? Una historia que contamos, una historia que nos cuentan.
Hay un misterio ahí, difícil de explicar. Es algo que se comprende cuando se ha experimentado. Sólo entonces.
Otros mundos: eso es lo que hay en los libros. Mundos reales, mundos ficticios. Mundos donde esa distinción desaparece.
Los buenos libros nos llevan a poner en duda lo que creíamos establecido, a responder preguntas que todavía no existen.
Los libros ofrecen un refugio, siempre. Quizás el refugio derive en un espejo incómodo.
Quizás traiga una revelación que nos maraville.
Los libros son ese objeto mágico que permite vivir varias vidas, ir más allá de lo que somos, descubrir lo que estaba oculto, iluminar lo que aún no habíamos visto.
Una tecnología antigua pero, aun, increíblemente efectiva.
No imagino un mundo sin libros. No imagino una persona sin historias.
Desde este espacio iré compartiendo con ustedes mi entusiasmo por algunos libros, por algunos escritores, por algunas de las tantas cosas que trae en sí la literatura.
Eugenia Almeida