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El policía que se sacó la gorra
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El policía que se sacó la gorra

Miguel Yadarola tiene un remordimiento de conciencia que le impide dormir. El oficial inspector de la policía provincial convive con ese malestar hace más de 24 horas.

Él fue parte de la última manifestación realizado por los rebeldes universitarios en este julio del ’18. Vio de cerca, como nadie, uniformado pero con el corazón en la juventud, el poder opresor de la Policía que integra. La violencia sobre estudiantes, profesores, dirigentes políticos y mujeres, revive en su cabeza cada vez que cierra los ojos. Sabe que sólo recuperará la calma si logra salir de ese círculo que integra sabiéndose ajeno, extraño, repulsivo. Tiene un solo camino: renunciar.

Y en carta a los estudiantes, el mismo primero de julio, Yadarola se confiesa:

_ En vista de los acontecimientos que vienen desarrollándose en un forma violenta por parte de la policía, con motivo del conflicto universitario que constituirá una página gloriosa en los anales de Córdoba; por tratarse de un movimiento que ha merecido el aplauso de todo el pueblo intelectual y representativo de la República y siendo el que suscribe un decidido entusiasta por la libertad que como antorcha debe iluminar el camino para dar paso al pensamiento de cada ciudadano y estando en pugna con los dictámenes de su conciencia los procedimientos llevados a cabo por orden del Sr. jefe de Policía, pongo en su conocimiento que con la misma fecha he presentado mi renuncia de oficial inspector de policía y me congratulo al poder elevar con toda valentía el más caluroso aplauso a la causa estudiantil. Como a mí, a muchos de mis compañeros les remuerde la conciencia al proceder en contra de su voluntad, acatando órdenes que además de ser absurdas, son detestables porque van a poner diques a la libertad y a presionar a los ciudadanos que van a las plazas públicas para reclamar derechos.

Como no escapará al ilustrado criterio del Sr. Presidente, ya puede imaginar el por qué de que muchos de mis compañeros no adopten mi proceder.

Lamentando sinceramente lo ocurrido ayer, hago votos porque en lo sucesivo no se repitan desmanes semejantes y que las aspiraciones de la juventud se vean muy pronto coronadas por el más alto triunfo.

Al día siguiente, la FU le responde a Yadarola “su nota valiente en grado superlativo y que revela la presencia de un ser digno y noble”. Vuestro gesto, le dicen, es sumamente especial; “es el grito viril de revelación que brota en un pecho noble ante el desmán y la barbarie del superior (…). Rasgos de tal índole son raros en los hombres. Para la juventud estudiosa, Yadarola es un símbolo de dignidad, de nobleza y de carácter”.El 5 de julio a las ocho de la noche, en el Hotel Victoria, la Federación invita a una comida en honor a Miguel Yadarola, el policía que se sacó la gorra.

Casi 51 años después después, su sobrino de mismo nombre integrará un congreso radical clandestino en el que junto a Eduardo Angeloz y Ramón Mestre proclamen que la salida a la Argentina de Onganía no es el sufragio, sino la revolución con el Francia en 1789 o la de Rusia en 1917. 4 días despuésse produce el Cordobazo.

Por: Juan Cruz Taborda Varela

Foto portada: Susana Pérez