

Otros hombres. A Federico Veiroj le bastaron cuatro películas, en apenas 10 años, para convertirse en el cineasta uruguayo más sobresaliente de su generación. ¿Su tema? La masculinidad, siempre situada en los límites de una clase social y en algún instante decisivo de sus vidas.
El director le apunta, dependiendo el film, tanto al debut sexual (Acné), como a la experiencia del desempleo (La vida útil), la ruptura con la fe y sus instituciones (El apóstata), y la redefinición de la paternidad (Belmonte).
Cada película de Veiroj sirve para descubrir un modelo de masculinidad que toma un desvío respecto de otro agotado y primitivo. Cada película suya es también la comprobación de una evolución estética admirable. ¿Quién sabe trabajar como él la relación de la conciencia con lo onírico? ¿Quién puede emplear temas musicales como este cineasta rioplatense? Casi nadie.
En Belmonte, un pintor bastante exitoso de unos 40 años tiene que acomodarse afectivamente al hecho de que su hija tendrá un hermano y este no será su hijo. Sobre ese hecho simbólicamente determinante, Veiroj suma algunas líneas secundarias que funcionan como acertijos sobre el personaje y el sentido de su deseo. ¿Por qué sus pinturas incluyen hombres desnudos? Si bien Belmonte es deseado por la mayoría de sus clientas y él suele entregarse a los placeres sensuales, como si fuera una plusvalía de la obra que vende, el deseo del artista quizás no se circunscribe solamente a las mujeres. Las sugerencias al respecto son tan enigmáticas como ingeniosas, porque Veiroj maneja como pocos el arte de poner en escena la indeterminación del mundo de los sueños y las fantasías que pueblan la conciencia. Escenificar esas abstracciones o secretas cavilaciones es sin duda parte del encanto de sus películas.
Belmonte es una gran película pequeña; tiene escenas hermosas, como la del viaje del padre y la hija a una isla, musicalizada perfectamente por un tema de Leo Masliah cuya letra prodiga sentido a la totalidad del filme. Su discreción es aquí sinónimo de una laboriosa poética en sintonía con la política estética de dejar en cada plano lo estrictamente necesario. Eso explica la fluidez narrativa, el coraje por no explicar el sentido de algunas secuencias y la ostensible fe en el poder de la imagen y el sonido para expresar un sentimiento y un período en la vida de un hombre.
Belmonte, Uruguay-España-México, 2018, escrita y dirigida por Federico Veiroj.
Por: Roger Koza